domingo, 13 de julio de 2008

El fichaje de Cristiano Ronaldo ya es cuestión de días


Ramón Calderón no quiere esperar más tiempo. No puede después de que, una vez más, su credibilidad quedase en entredicho. El presidente del Real Madrid filtró a los medios afines que se reuniría con David Gill, director ejecutivo del Manchester United, para sentar las bases de la negociación del traspaso de Cristiano Ronaldo.

Este encuentro, que debió producirse en Nyon el pasado día 7 en la reunión de la Asociación de Clubs Europeos, no se produjo porque Calderón no acudió. El motivo no fue otro que la negativa de Gill a hacerse la foto con el dirigente blanco. Calderón, en cambio, no perdió la oportunidad de dejarse ver el domingo en el palco de Wimbledon en la final entre Rafa Nadal y Roger Federer.

Pero Calderón, que esta observando cómo el madridismo se está poniendo nervioso ante la falta de noticias, está decidido a dar un impulso definitivo a la situación y acelerar el fichaje del delantero. Hasta tal punto que tiene la intención de anunciar el acuerdo con el jugador esta misma semana, concretamente tras la junta directiva que tendrá lugar el próximo jueves, 17.

Ese mismo día, además, está previsto que el Manchester United comience los entrenamientos de pretemporada, tal vez sin el futbolista portugués. Después de la mala jugada que Joseph Blatter le ha hecho al club inglés, Cristiano Ronaldo se siente legitimado para no ponerse a las órdenes de Alex Ferguson. Después de rechazar la denuncia del club inglés, el presidente de la FIFA, sin ningún disimulo, se alineó en favor del Real Madrid al comparar la situación del jugador en su actual club con la esclavitud. Unas declaraciones que han encontrado no pocas críticas desde diversos ámbitos sociales y desde diferentes países.

Pese a que la normativa FIFA impide a los clubs negociar con jugadores con contrato en vigor, la postura de Blatter indica que el Real Madrid tiene ‘manga ancha’ incluso cuando traspasa la frontera.

De eso se ha dado cuenta el Manchester United, que sabe que no le queda otra salida que rendirse. Cristiano Ronaldo se quiere ir, el Real Madrid lo quiere comprar y la FIFA bendice a ambos.
La única opción que le queda a los ingleses es la de exprimir al máximo al club blanco. Si quiere al jugador, tendrá que pagarlo a precio de oro. El propietario del United, el estadounidense Malcolm Glazer, aconsejado por Ferguson, ya ha puesto precio a la venta de su futbolista: 100 millones de euros. Todo lo que sea por debajo de esa cifra no será negociable. Calderón está intentando sacar dinero bajo las piedras y está dispuesto a vender todo lo que sea posible. Robinho, Baptista, Soldado, incluso a los canteranos. Todo con tal de no hacer otro ridículo como el que hizo con Kaká.

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